lunes 23 de noviembre de 2009

El recital ideal

Buenas buenas!!

El sábado estaba con amigos en casa, comiendo chinerías. Mientras tanto, se había armado una pequeña charla selectiva entre dos o tres sobre discos de los red hot chilli peppers, john frusciante, que luego derivó hacia si Slash debería ser considerado buen guitarrista, y bla bla. Charla de rockeritos. Yo estaba del otro lado de la mesa, con srta X y una amiga. Yo no quería hablar de eso, y las srtas no entendían nada del asunto. A mí la verdad me aburre hablar de los músicos como la gente habla de los futbolistas: que tal toca bien, más o menos rápido que el otro, que en el 74 tocó con tal, luego con tal otro, hizo un show memorable en agosto del 87 en Nevada, o si su guitarra es del año 67 o 75.
Aparte, las srtas estaban al lado mío, y formamos nuestra pequeña charla sobre lo aburrido de la otra charla. Por lo que la srta X me propuso iniciar algún tema tabú, o llámese pequeña discusión o charla que no tendrá fin.

Así que me envalentoné y salí al cruce diciendo "La verdad que lo que me pasa últimamente es que no soporto los rockeros y sus poses/rituales" O algo así. La cosa es que es algo que me pasa últimamente. Y coincidir en el asunto con lo que piensa srta X, hace que el planteo cobre aún más fuerza.

Me molesta la figura del animador. Del agitador. Del ritualismo tonto y falso. Paso a explicarme, para que no se enojen antes de tiempo:

Acá se mezclan muchas cosas. Así que vamos a empezar por separar lo que es la música en sí, de lo que es un show. Cuando yo voy a un recital, me gusta concentrarme en la música, o el show. Pero me gusta concentrarme como se me canta. Razón por la cual, cualquier intento del frontman en animarme, me irrita. Porque interrumpe mi mambo personal, con un acting destinado a agitar gente que no está vibrando con la música. El prototipo del fanático del rock, ese que va a empujarse adelante, está vibrando con otra cosa, algo que no es la música, y algo que a mí no me interesa. Y que considero que no es parte de la música, es otra cosa.

Para ser malo voy a poner el ejemplo de Hitler: una de las cosas que hacía para fomentar el fanatismo era diseñar rituales donde se exaltarían todas las falencias personales de los asistentes y propias que lo hacían simpatizar con esa forma de pensar, y usar el ritualismo y la masificación para fabricar o hacer crecer el fervor.
Y en este caso pasa algo parecido: el rockstar necesita que le inflen el ego. Y qué mejor cosa que miles de fanáticos juntos saltando. Ahora, los fanáticos no están escuchando solamente, sino que están pasando por la experiencia de compartir su flash, su sudor, sus empujones con otras personas. Conociendo algunos fanáticos, podría decir que el fanático deposita en su ídolo todo lo que le falta, y esa es la razón por la que vibra tanto con él: lo idolatró. Al convertirlo en ídolo, tanto el ídolo como el fanático pierden su identidad para convertirse en algo diferente de lo que son como personas.
Entonces, el rockstar va a agarrar ese fanatismo para sentir su poder, inflar su ego. Y con eso darle al fanático justamente lo que quiere: un ídolo.

Pueden buscarle otras interpretaciones diferentes, pero tarde o temprano deberían caer en que es algo que no tiene que ver con la música.

Diferente es la energía del músico transmitida a través de su instrumento o su garganta. Esa es la verdadera magia de la música en vivo. Todo lo demás es accesorio, no está relacionado con la música en sí.

Por supuesto que este tema provocó una jugosa discusión larga y sin fin, que luego incluyó otros temas problemáticos de la música, como ser la absoluta farsa de los "bises" (todos saben que vienen, está en la lista de temas del músico, y sin embargo la gente quiere pasar por el ritual de simular que necesitan aplaudir al músico para que vuelva, mientras el músico espera el suficiente tiempo como para que el público sienta que realmente vuelve porque se lo piden y no porque su lista de temas tenía una sección llamada "bises")

Hasta la próxima, espero que vengan a discutir conmigo!

viernes 6 de noviembre de 2009

Maravillas de la ciencia moderna

He aquí el objeto mágico que transforma los traslados en la ciudad en una experiencia melómana:



Este auricular mágico se mete bien adentro de tu oreja e impide que los motores de bondi te tapen la parte favorita de tu tema favorito, esa que estás esperando desde que empieza el tema, o incluso el disco.

Cuando estás escuchando "Suppers ready" de Génesis, que dura 23 minutos aprox, esto cobra especial relevancia. Que te tapen justo la parte cúlmine del apocalipsis en 9/8 (Six six six!!!), es terrible! Porque los temas NO SE REBOBINAN.

De esta manera, escuchar las flautas de Peter Gabriel mientras caminás por calles semidesiertas (hoy madrugué bastante), con la garúa londinense sobre los anteojos sin limpiaparabrisas, se transforma en una imagen poética y emotiva y hasta puede lograr emocionarte y hacerte olvidar que te estás levantando temprano para cumplir con tus horas de esclavitud y cumplir con lo que te pidió tu jefe para el mediodía.

lunes 2 de noviembre de 2009

Veleta viene, veleta va

Hace unos meses, el discurso de los candidatos K, o de sus simpatizantes, atacaba el discurso de mano dura de la derecha. También se decía que la inseguridad era una sensación creada por los medios. Y muchas teorizaciones sobre que el delito no se resuelve a las piñas sino con políticas de inclusión, asignación de recursos, y que bla bla bla. Todas cosas que yo personalmente creo.

Pero claro, eran otras épocas. Como el colorado puto ganó en la provincia, se ve que para sumar votos se dieron cuenta que necesitaban ponerse del lado de la (gente?). Y la gente, al ver un futbolista (o debería decir un prócer del argentino bruto promedio), salen a pedir cabezas. Y bueno, el señor Scioli, el mismo que se llenó la boca criticando la mano dura, aquí sale a aplicarla.

Señoras, señores, estos son los políticos que la gente vota. Veletas que se las lleva el viento.
Donde quedó la gente con convicciones firmes, que las defiende a capa y espada, o las adapta porque encuentra nuevas convicciones válidas, no porque le conviene hacer esto o aquello para satisfacer sus deseos de poder?
Bueno, existen, pero están escondidos. Por suerte, si aplican la reforma política, nunca los van a ver, porque quedarán bajo la eterna sombra de los veletistas tradicionales. Perdón, debería decir partidos políticos? No, no se merecen ese título.

Y sí, hoy estoy enojado por algo personal, entonces me indigno mucho más que de costumbre por estas cosas. El tipo defiende sus intereses, o sea, perpetuarse en el poder sea como sea. Tan simple como eso.

Un auténtico ejemplo de lo que significa ser una veleta.

Aquí la evidencia:
http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=32205

viernes 30 de octubre de 2009

Feliz cumple Interné

Dice la historia:

A las 22.30 del miércoles 29 de octubre de 1969, el estudiante Charley Kline, de la Universidad de California en Los Angeles, intentó conectarse a una computadora en el Stanford Research Institute, donde estaba Bill Duvall. Tenía que transmitir la palabra login (conectar), pero a la tercera letra todo el sistema se colgó. Una hora más tarde, sin embargo, logró transmitir la palabra. La tecnología que daría vida a Internet era una realidad.

No me llama para nada la atención que como cualquier sistema (y me deja más tranquilo con mi trabajo incluso :P), falle en su primer intento. Demasiada lógica es confusa para cualquier humano!
La cuestión es que esa fue la primera transmisión de ARPANET. ARPANET fue la red que luego se convirtió en INTERNET.

ARPANET era un experimento iniciado por científicos que trabajaban para
Proyectos de Investigación Avanzada del Departamento de Defensa estadounidense (ARPA en inglés, NET de red). No muchos saben que el Departamento de Defensa yanqui va a la vanguardia de todo lo que es software y este tipo de cosas, desde allí se investiga y piensa mucho al respecto. Y todo con guita del depto de defensa. Lo cual, obviamente despierta una incomodidad moral importante. Resulta que todos nosotros estamos usando una red que fue pensada y creada desde las oficinas donde se pensaba cómo "ganar" la guerra fría (fue en esa época).

Desarrollemos un poco más el conflicto moral: si no fuera por la guita que ponen los yanquis en defensa y guerras, la tecnología no habría avanzado lo que ha avanzado, y probablemente no tendríamos Internet, entre otras miles de cosas. Por ejemplo, yo tengo un pedal de distorsión de guitarra que lleva una válvula desarrollada por el depto de defensa yanqui.

Música, arte, conocimiento libre, conexión entre todo el planeta, cuántas cosas nos trajo la interné? Y todo eso, extrañamente, se lo debemos a esos putos yanquis y sus inversiones en sus guerras.

Loco es pensar cómo se ha transformado ese proyecto, de querer usarlo para defender a su país, ahora es el motor de quién sabe cuántas cosas que atentan contra ellos.

Me parece muy interesante semejante contradicción moral.

Así, que, feliz cumpleaños Interné. Gracias a los científicos locos que pensaron en semejante locura, en un momento donde una computadora ocupaba una habitación entera.


(acá más info: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1192087)

miércoles 21 de octubre de 2009

Crítica "objetiva"?

El sábado fui a ver a Depeche Mode. Voy a tratar de ser lo más objetivo posible, lo cual será un tremendo ejercicio de frustración, pero al mismo tiempo divertido (para mí al menos)

Más de 300 mangos de entrada es mucho, pero hace un tiempo decidí no privarme de estos shows que se ven pocas veces, siempre que tenga una al menos leve simpatía por el/los artistas. Depeche Mode me gusta bastante, así que me puse y fui.

No tenía expectativas, algo que se viene repitiendo hace mucho en mí, no espero nada de nadie, no se si será porque me cansé de decepcionarme, o es algo bueno ya que al no tener expectativas voy más "en blanco" a presenciar shows. Así fue que vi a Radiohead sin expectativas y salí siendo casi fanático. Y así fue que vi a Depeche y salí queriéndolos menos.

Siempre fumo para los recitales, así que no puedo decir que la maría nubla mis ideas o percepciones. Al contrario, me pone más sensible normalmente, y en estos casos generalmente está bueno.

Ya en el primer tema noté algo que no me atrajo mucho, el sonido tan electrónico de la batería resultaba en una serie de golpes perfectamente iguales, que acompañados por los bajos perfectamente iguales de los otros computadoristas, se transformaban en algo con menos vida de la que esperaba. Si bien algunos temas no me vuelven loco, otros sí me vuelven loco, y en todos tuve la misma sensación.

Y cómo estoy tan seguro de esto? Siempre dije que me gusta la voz de Dave Gahan, y me molesta el vibrato de Martin Gore. Y para mi sorpresa, cuando se quedó solo Martin cantando, acompañado por un tecladista y un piano (piano bastante básico de hecho), de repente flashee. Ahí entendí por qué no estaba flasheando hasta ese momento: de repente apareció algo que era puramente humano, un tipo cantando, vibrando con su voz casi a capella y un piano cumplidor y también humano.
Siendo que ni siquiera era uno de mis temas preferidos, podría ser objetivo al respecto y decir que ese fue el momento más humano del show.
Luego fueron sucediendo otros temas, y ya no podía dejar de lado el hecho de que notaba todo demasiado frío. Los momentos que disfrutaba era cuando las máquinas se apagaban y se podía escuchar la humanidad de los músicos en escena. Sobre todo del genial baterista, que el resto del tiempo quedaba escondido atrás de los bajos programados y los redoblantes sampleados con intensidad constante. No podía conectar ni con los temas ni con el show en sí. Dave Gahan, que siempre me había gustado, de repente sonaba demasiado igual, perfecto casi. Hacía aplaudir a la gente, y de fondo había proyecciones bastante berretas para lo que esperaba (pocas imágenes, motivos básicos, y con ideología demasiado posmo para mi gusto: siluetas de chicas curvilíneas, fotos de ellos con cara de cancheros. Igualmente de vez en cuando aparecía algo piola).

Entonces podría decir, objetivamente, que no trasmitió mucho el show, que fue frío. Y podría tener muchos argumentos. Mi principal argumento es que resultó exactamente opuesto a lo que esperaba, lo cual demuestra una vez más la poca pericia de mi consciencia en la percepción del arte. Pero claro, que pasa con la gente que estaba flasheando? Es que tienen un corcho en la oreja? No creo, mas bien creo que la apreciación de la música es completamente subjetiva, y estas personas tal vez estaban dejando de lado el hecho de la frialdad del show, y estaban vibrando por lo que Depeche Mode significa para ell@s.

También habría muchos otros que estaban masificándose, escapándose de sus detalles cotidianos en una enorme masa de gente y música aceptada por su grupo de pertenencia. Y también me parece bien, mejor que se escapen así y no de otras maneras poco felices como mirar al Tilingo.

Necesitaba poner el palabras esta experiencia. Parece que cuando se abre camino a la inconsciencia y se apaga el cerebro, pasan cosas extrañas e inesperadas.